¿Qué hay detrás de “un verano de 10”? ¿Un nuevo curso que te devuelva a la realidad? ¿Nostalgia? O sencillamente una nueva experiencia, una nueva etapa vital… Si hablamos de Alhambra Nievas, que colgó el silbato en el Mundial de Seven de San Francisco, este último sería el caso: la que fuera Mejor Árbitro del Mundo en 2016 se va a convertir en la persona española referente en World Rugby desde este próximo mes de septiembre. Una nueva vida que la granadina afronta con la máxima ilusión y en la que, insiste cada vez que tiene ocasión, no piensa desaparecer de los campos.

Estos días, ya en la cuenta atrás antes de la vuelta al trabajo (que en su caso es un cambio profesional/vital en toda regla), Alhambra Nievas trata de aprovechar al máximo. Ha ido contando en sus redes sociales “las súper vacaciones que nos pegamos en Estados Unidos”, después del Mundial de San Francisco. Y, prueba de que el rugby pegado al terreno aún le tira muchísimo, también ha aprovechado el tiempo para regalarse unos placajes en Almerimar: “De eso aún me quedan heridas -bromea-. Fui a pitar, quería jugar un ratillo de rugby playa y al final fue bastante más. Tres días después apenas me podía mover. Es que, si puedo, jugaré torneos sociales… o el Seven que tenemos por aquí”, admite.

Son los últimos días de un “verano inolvidable, muy intenso”, en el que queda atrás la experiencia última del Mundial. Y lo que ha seguido al anuncio de su retirada. Salió sin hacer ruido de cara a la galería pero, de puertas para dentro, lógicamente “sí que hubo homenajes y despedidas. Si mantenemos la idea de que el protagonista en el campo debe ser el jugador -razona Alhambra- y que el árbitro debe ser discreto, pues esto hay que tomarlo de la misma forma. Claro que hubo discursos y lágrimas, nos dijimos adiós con mucho cariño”. Así es el panel arbitral del Seven, una familia más. Un equipo.

Alhambra Nievas se integrará en la estructura de World Rugby: “En vez de trabajar para la Federación Española ahora lo haré para muchas más… a nivel global. Pero insisto, no voy a desaparecer”

El final del verano. Llegó, y tú partirás. Algo así cantaba el Dúo Dinámico. Alhambra se vuelve a ir, pero esta vez no para pitar Series Mundiales. Desde el aeropuerto de Málaga volará a Dublín, la sede de World Rugby, su nueva empresa. La han ascendido: deja de ser una trabajadora de a pie por voluntad propia y ahora contará con cargo administrativo. “Supongo que dirán pronto cuál es mi nuevo rol y, si me toca hablar, pues tendré que hacerlo”.

La chica nueva en la oficina llega del sur y su idea, en estos tiempos que corren, es tirar de teletrabajo. Desde casa, Granada: “La suerte es que voy a poder gestionar mi tiempo y tener una vida que me ilusiona, cerca de mi familia y mis amigos, y poder hacer todas esas cosas que estos años fue tan difícil de compaginar. Ahora enfoco mi energía en otras prioridades vitales”.

Preocupaciones que afrontar en septiembre. Antes, como todo hijo de vecino, toca apurar las vacaciones, bien sea celebrando el cumpleaños con los padres o con los amigos en el pueblo (Beas de Granada), sin faltar al carnaval: un vaquero corto, camiseta amarilla, tirantes, imaginación y… ya tenemos un Minion.

 

Éstos son también días de reconocimientos y entrevistas, en las que no se cansa de repetir que su cambio profesional no implicará que se aleje del que ha sido su escenario habitual, el terreno de juego: “No voy a desaparecer, seguiré yendo a los campos. Ahora trabajaré en vez de para la Federación Española, para muchas más, pero a nivel global”.

En esa tournée mediática que está viviendo Alhambra Nievas se corre el riesgo de encontrar preguntas cachondas a la par que impertinentes, como la que le hizo Jesús Moreno en Play Rugby: “¿Te retiras del arbitraje por tu desconocimiento de la melé?”.

Lo mejor, tomárselo con humor, un paso al frente y salida airosa: “Con los años no he sido tan desastrosa como en mis inicios, aunque aún tengo el récord de ensayos de castigo en melé. Mucha gente me puso ese sambenito, debería seguir pitando sólo para mejorar y quitármelo de encima (risas)”.

Ahora, Alhambra Nievas ya piensa en sus nuevos objetivos… que en muchos casos seguirán siendo los mismos que ella ha perseguido siempre durante su etapa arbitral. Por un lado, no defraudar en la tarea asignada. Por el otro, seguir trabajando por el avance de la mujer y el crecimiento de su consideración en el escenario global del rugby: “Desde mi nueva responsabilidad trabajaré para intentar avanzar en que algún día una mujer pueda estar en un Mundial masculino. Tengo la esperanza de que en Japón alguna compañera pueda ser árbitro asistente”.

En realidad, ese fue siempre su sueño mientras estuvo en activo, pero ahora la vida marca unas prioridades. ¿Qué será de Alhambra? Pues ahí estará -“pitando a categorías inferiores, me encanta dirigir partidos de niños”, asegura-, viajando de Málaga a Dublín y por varios puntos del planeta, pero esta vez con equipaje de mano. Ya no pitará más finales, ahora trabajará en la sombra. “Insisto, no desaparezco. Nos vemos en los campos, mucho rugby para todos”.

[Foto: Julio Albarrán].