Estados Unidos y Samoa devolvieron el sábado pasado el rugby a Anoeta, un estadio en el que la H de los palos ha construido ya tradición a lo largo de los años: de los derbis entre Biarritz Olympique y Aviron Bayonnais a los choques deslocalizados del Top14 que en su momento disputaron los dos estandartes del rugby vasco-francés en el estadio donostiarra. Los grandes encuentros europeos del BO en la Heineken Cup contra Munster, Saints, Bath u Ospreys. Y, hace dos años, el Estados Unidos-Tonga, antecedente más próximo al choque de este último fin de semana.

En plena remodelación, Anoeta volvió a apostar por el deporte oval y 10.000 personas ocuparon las gradas para ver a los Eagles de Gary Gold imponerse gracias a un golpe de castigo final (30-29) anotado por Will Hooley. Menos de las 14.000 que hace un par de años se reunieron para ver en este mismo escenario a Tonga y Estados Unidos, pero aun así una entrada considerable, para un partido que los aficionados donostiarras disfrutaron desde horas antes.

Fue, como siempre ocurre cuando el gran rugby internacional llega a la ciudad, un día de ambiente en las horas previas en la zona de Amara. Cervezas, camisetas y atmósfera de anticipación en un día que coincidió también con un enorme clásico de las carreras populares: la Behobia-San Sebastián.

En las gradas, muchos niños que le dieron colorido y pusieron entusiasmo en el partido: una semilla oval que siempre genera beneficios en términos de crecimiento para el rugby en nuestro país.

[Fotos: Izaskun Montes]

El día lo coronó, desde el punto de vista deportivo, un partido vibrante y alterno en el marcador, salpimentado por los ensayos y por la energía que los dos contendientes le pusieron (ver resumen). Samoa era el favorito mayoritario en el arranque del encuentro, pero el desempeño de los norteamericanos sobre el terreno de juego acabó ganándoles muchos adeptos.

Estados Unidos vive un momento de efervescencia después de ganar su segundo America’s Rugby Championship consecutivo y de vencer, el pasado mes de junio, a Escocia. Ahora puede exhibir también esta victoria con Samoa, cimentada en una rápida entrada en acción. A los 18 minutos del encuentro, el XV estadounidense ya había sumado un par de ensayos -marcas de Taufetee y Germishuys, el primero de ellos convertido por Hooley-, además de un golpe de castigo anotado también por el apertura.

Samoa, que jugará el próximo día 24 de noviembre en Madrid contra España, respondió por medio de un clásico samoano, el pilar Mulipola. Y después equilibró la cuestión en el marcador y se puso por delante, con apoyos de Fidow y Levave.

Tusi Pisi, otra de sus estrellas europeas, transformó cada uno de esos tres ensayos y los oceánicos tomaron el mando. Antes del descanso, el octavo Cameron Dolan acortó distancias y el descanso llegó con un ya ajustado 20-21.

Nada más arrancar el segundo periodo, Samoa tensó la cuerda por medio de su ala Taulagi y Estados Unidos no pudo responder hasta los últimos minutos. En ese tramo, el resto físico de los americanos los puso en disposición de llevarse el partido… y acabaron lográndolo.

Marca del tercera Cameron Dolan de nuevo, en el minuto 69, convertida por Hooley. Y después, sendos golpes de castigo, uno por cada lado, con el último definiendo a favor de los estadounidenses un encuentro entretenido y de marcador incierto hasta el final. Una vez más, el rugby había vestido de gala el nuevo Anoeta.