Wallaroos y Black Ferns protagonizaron el pasado sábado el primero de sus tres enfrentamientos por el Laurie O’Reilly Memorial Trophy. El enfrentamiento no es nuevo, pero sí su formato en doble programa con el partido masculino entre Wallabies y All Blacks. Una ocasión que atrajo a cerca de 29.000 personas en Sydney y que marcó un hito para el rugby femenino australiano… y mundial.

El choque entre los dos grandes rivales oceánicos en versión femenina vino a coronar la que ha sido la temporada inaugural de la Buildcorp Super W, la competición nacional femenina australiana, que ha vivido este año su primera edición. En la final del pasado mes de abril, NSW Women derrotó a Queensland Women en un enfrentamiento vibrante, resuelto a favor de las Waratahs gracias a un golpe de castigo en el tiempo extra.

La final se jugó en el ANZ Stadium de Sydney, el mismo escenario que el sábado asistió al histórico primer choque en doble programa femenino/masculino entre las Wallaroos y las Black Ferns. El primero en suelo australiano, porque este formato ya se había inaugurado hace un par de años, en el tercer partido de la Bledisloe Cup de ese año. Entonces se jugó en Auckland, donde el próximo sábado australianas y kiwis disputarán la segunda parte de este enfrentamiento. La tercera tendrá lugar el 27 de octubre, en el Nissan Stadium de Yokohama, en Japón.

La capitana Faamausili anota uno de los ensayos de las Black Ferns.

La iniciativa tiene un doble objetivo, desde perspectivas diferentes. Por un lado, Rugby Australia -presidida por una mujer, Raelene Castle- considera este duelo trans-tasman a doble partido como otro “punto de inflexión para el rugby XV femenino” en el país, tras el lanzamiento de la liga. Una plataforma de apoyo para que la modalidad completa busque el éxito que ya han tenido las chicas australianas en el seven. Apoyado todo por Buildcorp, la firma que patrocina tanto a las Wallaroos como la aludida competición de mujeres.

Estos equipos llevan 14 años enfrentándose y las neozelandesas dominan de largo: 16 victorias consecutivas… El rugby XV femenino trata de crecer en Australia, a la sombra de las campeonas del ‘seven’

En Nueva Zelanda, mientras tanto, las Black Ferns gozan ya de un prestigio ganado a base de títulos y de un dominio que alcanza a las dos modalidades a nivel mundial. Su ascendencia deportiva sobre las australianas es amplia: ambos equipos llevan enfrentándose 14 años y la racha de triunfos kiwis alcanza ya los 16 partidos consecutivos.

Son realidades diferentes, sin relación con la modalidad masculina… aunque ahí también la brecha parece crecer últimamente. Por si todo esto fuera poco, ambos países han presentado candidaturas para organizar la Copa del Mundo femenina de 2021.

Pero el objetivo va más allá de los propios resultados. Así, el próximo sábado en el Eden Park de Auckland se espera un lleno total para ambos partidos. Eso supondría batir el récord establecido en Sydney el pasado fin de semana: las 28.842 personas que asistieron al choque suponen la cifra más alta de asistencia a un encuentro internacional de rugby femenino registrada en el mundo.

En ese estimulante ambiente, las Black Ferns derrotaron a un potente equipo de las Wallaroos, que vivió hasta nueve debuts en sus filas. Después de un periodo de intercambio de golpes entre ambos contendientes, a los 10 minutos se movió el marcador: fue gracias a un ensayo de la nueve Kendra Cocksedge, que otorgó a Nueva Zelanda su primera ventaja.

En se tramo del encuentro, Australia solo pudo responder con los tres puntos sumados por Emily Robinson, que transformó a los 21 minutos un golpe de castigo que reducía la diferencia a 3-7. Al descanso, sin embargo, las Black Ferns ya habían vuelto a tensar la cuerda, explotando el maul después de touche y haciendo valer su preeminencia física: la capitana Fiao’o Faamausili y Aldora Itunu elevaron la ventaja de las Black Ferns hasta el 3-19 que subrayó el intermedio.

Australia trataba de resistir con un encomiable esfuerzo defensivo. Y las Black Ferns les obligaron a ello, insistiendo en su ataque con una presión que acabó por derribar las esperanzas de las Buildcorp Wallaroos: de nuevo Fiao’o Faamausili apoyó hasta en dos ocasiones el balón y estiró la ventaja neozelandesa fuera del alcance de las locales.

A Australia le quedó el honor, al menos, de decir la última palabra en el choque con un ensayo de Alisha Hewett, culminando una dinámica carrera de Shanice Parker y Emily Chancellor. Esa marca dejó el marcador en el 11-31 final, tras una buena segunda mitad local.

El entrenador de las Wallaroos, Dwayne Nestor, alabó la resistencia de las suyas, a pesar del resultado: “No nos hemos dado nunca por vencidas y hay muchas cosas positivas que extraer de este partido. Vamos a analizarlo con detenimiento para sacar aquello que hemos hecho bien y desde luego los aspectos que tenemos que trabajar para mejorar. Se trata de afrontar el partido de la semana próxima con la mejor actitud posible”.

Ese mensaje positivo lo reprodujo la capitana Liz Paty, que celebró la apuesta que la ARU está haciendo por el XV femenino en Australia: “Estoy muy contenta de cómo evolucionan las cosas y de que este esfuerzo tenga repercusión. Las Black Ferns han jugado un partido soberbio, pero nosotras hicimos un magnífico trabajo para contrarrestarlas, subrayó Paty.

Las Wallaroos no van a tener tiempo de lamerse las heridas. El próximo sábado, con el estadio vendido, volverán a enfrentar en Auckland a las actuales campeonas y número 1 del mundo. La segunda parte de este histórico enfrentamiento, que abre un nuevo camino en el imparable crecimiento global, y en la propia Australia, del rugby femenino.