En las dos jornadas que se han jugado del 6 Naciones 2018, las actuaciones de Teddy Thomas han arrojado la poquita luz que, hasta el momento, ha alumbrado el incierto camino de Francia. Y lo ha hecho poniéndole a sus ensayos ese bailecito con los pies que los niños británicos aprenden a base de canciones en las guarderías: “Un pasito, dos pasitos… y a dar vueltas por el jardín”.  Como un oso de peluche, agrega la cancioncita. En este caso no es un teddy bear sino, más bien, Teddy Thomas: tres ensayos en dos partidos.

El muchacho del moño ha sido el velocista finalizador que cualquier equipo precisa. Y más Francia, un equipo necesitado de certezas en este momento. A más de uno ya se le van ocurriendo apodos para Thomas: TGV Ted… o El estoque volador. En fin, mejor dejar el juego de los sobrenombres para nuestros compañeros de L’Equipe o Midi Olympique… Desde Gales, mi aportación sería modesta. En lugar de Thomas the Tank (dedicado a Waldrom y proveniente de los dibujos animados para niños de la Locomotora Thomas y sus amigos), le llamaríamos Thomas the Try. Hombre ensayo.

Pero más allá de guarderías, canciones, apodos y este momento de triunfo individual, la historia de Teddy Thomas merece cierta atención. Nacido y educado en Francia, el ala de Racing 92 tiene sangre de Mali, procedente de su ascendencia paterna. Esa herencia, sin embargo, oculta una historia algo más dramática: “Mi padre me abandonó poco antes de nacer”, confesó el jugador en una entrevista.

Todo lo que sabe sobre él es que era natural de Bamako y que emigró a Francia para jugar al fútbol en el Saint Etienne y el Marsella. Pero, cuando nació Teddy, el 18 de septiembre de 1993, su padre se desvaneció.

Llegado al mundo a la sombra de Aguilera, el estadio del Biarritz Olympique, el joven ala fue criado por su madre, Carole, mientras un tío y su abuelo ejercían la figura paterna. Fueron ellos quienes comenzaron a llevarlo a entrenar al rugby, quienes lo animaron a probar suerte en la academia del BO. Allí, Teddy Thomas tuvo como guía a uno de los especialistas del ala más finos que haya visto Francia: el gran Patrice Lagisquet.

Pese a lo ocurrido, siempre que se le ha preguntado Teddy Thomas ha dejado claro que no guarda ningún rencor hacia su padre por lo que hizo. Sólo la tristeza de no haber podido conocerlo: “No quiero juzgarlo, desconozco las circunstancias de su marcha y no tengo interés en conocerlas”, ha dicho en alguna ocasión.

Teddy Thomas es un ala de tamaño considerable: 1,85 de estatura y 98 kilogramos de acuerdo a las cifras oficiales en la web de Racing 92. De entre sus compañeros de posición en el club parisino, solo Marc Andreu cumple el antiguo canon de ala ligero: 1,70 y 80 kilos. Los demás están cortados por un patrón similar de contundencia en su fisonomía: el ex All Black Joe Rokocoko (el hombre que sucedió a Lomu), el argentino Juan Imhoff y el otro ala de Francia, Virimi Vakatawa. Curiosamente y contra lo que pueda parecer, Thomas es el más pesado de todos, y solo está tres centímetros por debajo de Rokocoko, el más alto de ellos.

Dos tatuajes subrayan parte de la historia familiar de Thomas, ambos en su bíceps izquierdo. Uno muestra la palabra Mali engastada en un mapa de África. La otra está escrita en latín y, traducida, significa: “Papá”.

Thomas debutó con Francia el 8 de noviembre de 2014, contra Fiyi. Ocupó el ala izquierdo -el opuesto al que hoy lo ve anotar ensayos para el equipo de Jacques Brunel- y su puesta en acción no pudo tener mayor impacto: al minuto de juego había anotado un ensayo. Acabó haciendo un triplete.

Después, sin embargo, desapareció del radar francés. Ha anotado un total de ocho marcas en los cinco partidos que ha jugado con Francia. Una media de verdad impresionante. Thomas, con su facilidad para apoyar, es el único atisbo de esperanza aparente para recuperar ese juego elusivo y alegre que siempre caracterizó a los franceses. En este momento, su rugby parece la única salida del túnel en el que anda metido el equipo bleu.

No deja de ser amargamente irónico que, debido a los incidentes que siguieron a la derrota de Francia en Edimburgo en la segunda jornada del torneo, el ala volador francés no pueda participar del choque ante Italia en el Vélodrome de Marsella: el estadio en el que, precisamente, su padre jugó como profesional del Olympique.

Francia tendrá que esperar, así, para recuperar a su mejor jugador del torneo hasta la fecha. El único que puede ofrecer algo de esperanza en el resto del 6 Naciones. Si Francia quiere llegar a tiempo para redimir su imagen en este torneo, contra Inglaterra y Gales, más le vale que que tome el TGV Teddy.