Tal y como escribió con mucha precisión Charlie Morgan en su análisis sobre Escocia en The Rugby Mag, el de Gregor Townsend es un equipo “impredecible y embriagador”. Exhibe una serie de jugadores de un potencial enorme: Hamish Watson, Greig Laidlaw, Finn Russell y Stuart Hogg, juntos, tienen la capacidad de producir actuaciones que en 2017 llegaron a amenazar a los All Blacks, un partido que perdieron contra los dobles campeones del mundo apenas por cinco puntos y con un manotazo ilegal de Kieran Read que pasó inadvertido para el árbitro Matthew Carley.

Pero, para escarnio de sus aficionados, sabemos que Escocia puede soltar ese partido o, con la misma facilidad, escenificar una actuación como la de hace dos semanas en Niza, cuando cayeron aplastados 32-3 por Francia. En esta línea, quizás el partido más escocés de todos fue el empate a 38 en la última jornada del 6 Naciones de este año: el equipo de Gregor Townsend encajó 31 puntos en el primer periodo, para después del descanso anotar todos los suyos, 38, forzando a George Ford a rescatar el empate final para los ingleses ya en el tiempo de alargue.

Dentro de esa idiosincrasia, un área decisiva para el ataque y la defensa, y en la que Townsend va a tener que tomar decisiones de calado a la hora de confeccionar su lista de 31 jugadores para la Copa del Mundo en Japón, es la posición de centro. Lo habitual es que los equipos viajen con cuatro jugadores para ese puesto, y que al menos uno de ellos sea capaz de cubrir otra posición de manera competente.

Hasta seis jugadores parecen competir por esas cuatro plazas en un bloque que, en los últimos años, ha producido una notable reunión de talento y potencial en el medio campo. Antes del último partido de preparación de Escocia para la RWC, y de que Gregor Townsend haga pública su lista definitiva, analizamos a cada uno de los candidatos y las posibilidades que tienen de superar el corte final.

Chris Harris: 8 caps

Ex jugador de Newcastle Falcons y ahora próximo a enrolarse en Gloucester, Harris es un centro capaz de tomar las mejores decisiones bajo presión. Es menos un jugador que amenace con su físico que un hombre de enlace, tocado por una fina inteligencia defensiva. Hasta ahora ha acumulado ocho internacionalidades y ha aparecido en el radar de candidatos para la Copa del Mundo solo a partir de los últimos encuentros de preparación para el torneo.  Sin embargo, su magnífica actuación en la victoria reciente contra Francia, en la que jugó un papel de estabilizador desde el puesto de número 13, ha podido reforzar a ojos de Townsend su candidatura, gracias a su capacidad para equilibrar la naturaleza caprichosa del juego escocés.

Pete Horne: 41 caps

De todos los candidatos que tiene Escocia, Pete Horne es el que más experiencia acumula. Ha sido un habitual de los XVs de Townsend pero su gran problema es la inconsistencia en su rendimiento. Capaz de jugar también como medio de apertura, Horne parecía desde hace tiempo un fijo en la lista de Escocia para Japón, pero el estado de forma de su compañero en Glasgow Warriors, Sam Johnson, amenaza ahora de forma muy seria su presencia en el seleccionado. A su favor juegan la versatilidad y la experiencia. Desde fuera, los analistas solemos infravalorar el peso que para un técnico tienen este tipo de jugadores, que llevan tiempo instalados en la estructura de juego y de funcionamiento interno de un equipo. En este momento no parece que Gregor Townsend se pueda permitir sacudir mucho el barco escocés, más cuando su primer partido en la RWC contra Irlanda, el 22 de septiembre, obligará a un alto rendimiento desde el primer día.

© Craig Watson – www.craigwatson.co.uk

Rory Hutchinson: 2 caps

La última sensación en el puesto, Hutchinson fue una inyección de moral para el rugby escocés cuando decidió hacerse elegible por el equipo del Cardo y no por Inglaterra, a pesar de haber sido formado en la academy de Northampton Saints y de perder la condición de jugador elegible por Inglaterra en su club. Nacido en Cambridge, Hutchinson fue uno de los hombres más destacados en la última Premiership, amenazando defensas con su hábil juego de manos y con carreras sedosas que lo convierten, en general, en uno de esos jugadores que atraen a los aficionados a las taquillas. Para dar una idea de su perfil a aquéllos que no lo hayan visto lo suficiente en la liga inglesa, no resulta descabellado compararlo con un joven Brian O’Driscoll. Como ocurre con el antes mencionado Harris, también inglés de nacimiento, la inexperiencia de Hutchinson lo colocaba de partida en los márgenes para ir a Japón; pero su aparición como suplente en el segundo de los amistosos con Francia y los aterciopelados detalles que sin duda habrá dejado a ojos de Townsend en estas semanas de preparación le dan opciones de meterse en la lista final. Sus mayores fortalezas residen en su capacidad de dotar a Escocia de una amenaza para las defensas en el medio campo, además de que puede cubrir también la posición de apertura… lo que sin duda estará provocando pesadillas a Horne.

Huw Jones: 22 caps

No hace mucho que Jones se convirtió en la sensación del momento… no solo en Escocia, sino en el mundo del rugby. En 2016 y 2017, el jugador nacido escocés pero desarrollado en la Western Province sudafricana destrozaba defensas en cada una de sus apariciones, fichó por Glasgow y más de uno lo incluyó en su XV favorito del año.  Por desgracia, el que fuera jugador de los Stormers ha visto desde entonces cómo su rendimiento se desplomaba, al punto de perder su puesto en el equipo nacional y en su club. Así, el asiento de primera clase que parecía aguardarle camino de Japón parece ahora más alejado que nunca. Sin embargo, todavía cabe la posibilidad de que Gregor Townsend haga una demostración de fe en la perdida exuberancia de su juego y lo incluya en la lista, por delante de contendientes más en forma como los nombrados Harris o Hutchinson. El amistoso de este sábado en Tbilisi parece su última oportunidad… pero el XV elegido por Townsend no se antoja un buen augurio: el técnico alineará de partida en Georgia a Sam Johnson y Rory Hutchinson.

Sam Johnson: 4 caps

El jugador que más llamó la atención del público en el último 6 Naciones es el único que queda por debutar en estos partidos de preparación para la Copa del Mundo. Una ausencia debida a una lesión de tobillo que, como se ha dicho, no le impedirá aparecer por fin en el equipo de inicio en Georgia. Nacido en Australia y estrella de Glasgow Warriors, Johnson es ahora mismo el centro titular de Townsend y, seguramente, el único que a pesar de no haber aparecido en esta fase previa al Mundial tiene su puesto asegurado en la lista de 31. Tal vez su estatura sea relativamente baja para lo habitual hoy en el primer centro (mide 1.81), pero su olfato sureño para tirar líneas de carrera en ataque y protegerse de los placajes lo convierten, junto a una defensa muy capaz, en un hombre capacitado para sacar a Escocia de los atolladeros de la derrota y guiarlo a ese tipo de rugby burbujeante que el equipo ha sido capaz de producir.

Duncan Taylor: 22 caps

Hay pocos internacionales en la actualidad que puedan quejarse de una racha de lesiones tan desafortunada como la de Duncan Taylor, jugador de Saracens. Si no hubiera sido por una serie de ausencias que han marcado su carrera con Escocia prácticamente desde el principio, desde 2013, a estas horas Taylor estaría seguramente ya por encima de las 50 internacionalidades. Se perdió por lesión la Copa del Mundo de 2015 y en estos últimos cuatro años solo ha podido actuar con Escocia una decena de veces. Y, pese a todo, sigue siendo uno de los favoritos tanto de los técnicos como de los aficionados escoceses. Es el utility back por excelencia en el equipo de Townsend: dotado de una velocidad que le permite integrarse entre los tres del fondo; de un juego de pies que lo capacita para ser segundo centro; y de la habilidad de manos suficiente como para desempeñarse también como primero. Como le ocurre a Johnson, diríamos que lo único que tiene que hacer Taylor para viajar a Japón es no lesionarse. Una tarea más complicada de lo que parece para el que fuera jugador de los Bedford Blues. Esa tendencia a perderse partidos podría decidir a Townsend por la opción conocida y probada de Horne en el puesto de 12.

Y así está esa auténtica mina de talento de la que el técnico tiene que extraer a sus elegidos. Un rompecabezas complejo para Towsend. Si excluye a Horne en favor de Johnson y Taylor, perderá al centro con más experiencia y horas de vuelo en el campamento escocés. Si prescinde de Hutchinson o Taylor, ambos con pocas apariciones en el periodo Townsend, se estará arriesgando a dejar fuera a uno de esos jugadores que, a menudo, son capaces de ganar partidos. Harris, por su parte, es una presencia estabilizadora, pero también es cierto que le ha costado reproducir en Escocia la influencia que su juego sí ha tenido estos últimos años en los Falcons. Por último, el puro potencial que siempre ha demostrado Huw Jones hace que, a pesar de su bajo estado de forma, no sea tan sencillo dejarlo en casa.

La lista definitiva de Escocia será anunciada el próximo martes. Está claro que, en cuanto al medio campo, a Townsend no le falta precisamente la profundidad que sí echaron de menos algunos de sus predecesores en el cargo. La decisión que tiene que afrontar a la hora de los descartes no resulta, sin embargo, nada envidiable.

Ali Stokes es uno de los analistas habituales de The Rugby Magazine y escribe también para Rugby World.

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