El 6 Naciones 2021 finalizó por fin el viernes en Saint-Denis, un suburbio al norte de París, a más de nueve kilómetros del centro de la ciudad. Un área marcada por la conflictividad, con cifras de robos extremadamente altas, problemas de droga y asesinatos. Durante el partido que enfrentó a Francia y Gales, sin ir más lejos, se produjo dentro del estadio un asalto que aún está siendo investigado.

La comuna de Saint-Denis está hermanada con Nazareth, en Israel, y la verdad es que hasta el hijo del carpintero se habría quedado asombrado con los acontecimientos que se han vivido en el estadio parisino en las últimas dos semanas. No se puede afirmar que en el desenlace de este 6 Naciones se haya producido algún tipo de intervención divina, ni nada que se pueda comparar a aquello de los panes y los peces, pero desde luego el pasado viernes, en el partido aplazado que cerró de manera definitiva la edición de este año, Escocia protagonizó algunos momentos que casi parecieron milagrosos.

Este 6 Naciones 2021 nos ha dejado, desde el primer día, polémica, emociones, decepción y, por momentos, un rugby maravilloso. Nos ha ayudado a distraernos un tanto de los horrores de la pandemia global. Y, en particular, las dos últimas semanas han provocado una peligrosa subida de la presión arterial, hasta puntos que uno ya no creía posibles.

El choque entre Francia y Escocia, aplazado por el brote de coronavirus en el equipo francés y programado para el último viernes de marzo, parecía destinado a ser apenas un epílogo sin mayor interés. Pero todo cambió con el ensayo de Dulin, en la última jugada del partido, en su choque contra Gales. En un segundo se evaporó el Grand Slam y quedó pendiente la decisión del título. Los aficionados del Dragón llevamos días viendo la marca del zaguero francés como un flash repetido en nuestra cabeza. Sobre todo en el silencio oscuro de la noche, cuando nos parece oír de nuevo los gritos desesperados de la nación galesa…

Va a hacer falta mucho tiempo, y bastante terapia, para que superemos esto.

Los galeses seguimos viendo la imagen del ensayo final de Dulin, que nos dejó sin ‘Grand Slam’, como un ‘flash’ repetido en nuestras cabezas: va a hacer falta mucho tiempo, y bastante terapia, para superar esto

El primer paso en esa recuperación era al menos rescatar el título. Y eso dependía de Escocia en su visita final a París. Francia era favorita para todo el mundo pero, como escribió el poeta escocés Robert Burns: «No hay nada más incierto que aquello que se da por seguro».

Desde Gales, pendientes del resultado para confirmar el triunfo en el torneo, no les pedíamos a los escoceses que ganaran en París, tampoco hacía falta; con tal de que limitaran al equipo de Galthiè a un máximo de tres ensayos, o a una victoria por menos de 20 puntos, nos conformábamos. Sería como devolver el favor que les hicimos en 1999, cuando la victoria de Gales sobre Inglaterra en Wembley permitió a Escocia ganar ese año el título.

Los escoceses, al final, hicieron mucho más que eso.

Los jugadores de Gales reciben el trofeo del 6 Naciones 2021, el pasado sábado.

Para los que somos galeses, estas últimas semanas del 6 Naciones han resultado una experiencia desconcertante. El acto final contribuyó a esa sensación. Cuando faltaban cinco minutos del choque del viernes en París ya sabíamos que al equipo de Wayne Pivac no se le escaparía el título. Pero aun así, tal fue la audacia y determinación de los terriers escoceses en su búsqueda del triunfo que, cuando batieron la línea de marca francesa con el tiempo ya cumplido, nos descubrimos aullando en favor de los chicos de Gregor Townsend. El ensayo del triunfo fue una de esas cosas para, como dice Flower of Scotland, volverte a casa y pensarlas una y otra vez.

Gracias por hacernos felices una vez más, ahora que ya estamos mayores para todo… Ojalá el año próximo volvamos a vivir escenas como estas, pero ya con público llenando los estadios. Y, por cierto… les aseguramos a los escoceses que viajen a Cardiff en 2022 que en la capital galesa gozarán de la más cálida de las acogidas.

Alba an Àigh!