Sin duda habrás leído en las últimas semanas artículos sobre la inclusión de Sudáfrica, Japón y hasta Fiyi en el 6 Naciones. No tiene gran cosa de extraño. Cada 6 Naciones trae consigo sus debates paralelos, el politiqueo que sirve para entretener a los medios y las masas entre partido y partido. E Italia suele ser blanco fácil. Pero este año las noticias tienen un sabor distinto. Vienen salpimentadas por el gigantesco Risk en el que se ha convertido el rugby internacional y por el cual conviene tener siempre en mente algunas claves de lectura.

El rugby internacional está canino. Necesita dinero para mantener la maquinaria en funcionamiento y cuanto más crece, más necesita. Ahí está la RFU inglesa como ejemplo más claro, que con sus 250 millones euros de presupuesto no duda en sacar la tijera y reducir a la mitad su contribución a los clubes del RFU Championship, la segunda división nacional. Si la federación nacional más rica del planeta está así, ¿cómo no estarán los demás?

¿Por qué tantos rumores de cambios en el planeta oval? El rugby internacional necesita cada vez más dinero: los intereses económicos y televisivos están detrás de todos los movimientos y estrategias que se arman entre bambalinas

La Liga Mundial planteada por Agustín Pichot era una gran idea para aumentar los ingresos sin piruetas. Se trataba de envolver el regalo con papel nuevo y venderlo para repartir el pastel. Pero fallaba en lo más evidente: los Tier 1 no necesitan a World Rugby para nada y el 6 Naciones no tiene por qué compartir su producto con el resto de federaciones. Por ello se giraron hacia CVC, el fondo de capital riesgo que con el dinero recaudado vendiendo el Mundial de Fórmula 1 ha ido comprando acciones de Pro 14, Premiership y ahora 6 Naciones.

Sin embargo nadie da duros a pesetas. Si CVC invierte es porque cree que le reportará un beneficio futuro. Podemos darle mil vueltas al asunto, pero el 6 Naciones es lo que es. Ya llena sus estadios casi al máximo de su capacidad y su mercado objetivo es el de siempre, por mucho que el rugby se popularice fuera de él. Sólo hay tres opciones para sacar más dinero: vender partidos a la televisión de pago, aumentar el número de partidos y ampliar el número de participantes.

Una cámara, en la cobertura de un partido entre Inglaterra y Gales en el 6 Naciones (Foto: Getty Images).

Lo televisivo es cuestión de tiempo. Ya hubo un avance al compartir la BBC los derechos con ITV. Y como se ha visto con otros deportes anteriormente, ese suele ser el primer paso hasta acabar en Sky, en pago por visión. Probablemente nunca veamos un 6 Naciones íntegramente de pago, pero sí un único partido en abierto y el resto bajo suscripción. Al español medio, que paga religiosamente Movistar o se va a su bar rugbístico de preferencia, le importa esto poco. Pero habrá que ver cómo reaccionan aficionados y patrocinadores en Reino Unido y Francia.

Aumentar el número de partidos y participantes parecen lo mismo pero no lo es. Jugando a ida y vuelta, por ejemplo, se amplía el calendario e incrementa el número de partidos que vender a la TV, pero estaríamos hablando de más de lo mismo, en el mismo mercado. Por eso no valdría con simplemente incluir a Fiyi o Georgia. En cambio Sudáfrica y Japón implican dinero. Tienen cadenas de televisión dispuestas a pagar cantidades astronómicas por los derechos televisivos, como ya se demostró con la inclusión de dos franquicias sudafricanas en el Pro 14, además de ser mercados de mayor enjundia.

El presidente de la FFR, Bernard Laporte, junto al primer ministro francés, Edouard Philippe, en la presentación del comité organizador de Francia 2023 con Bill Beaumont.

Pero esas matemáticas simples se suman a otras de igual importancia. Es año de elecciones en World Rugby. Bill Beaumont se presenta a la reelección. Sin Agustín Pichot como vicepresidente, desencantado por lo ocurrido con la Liga Mundial y planteándose si lanzar su candidatura de oposición. La primera batalla se libró para convencer a Francia, el más aperturista de los miembros del 6 Naciones. Y Beaumont llamó a Bernard Laporte para ser su vicepresidente.

Mas la última reforma del Consejo de World Rugby implica que los del 6 Naciones deben encontrar votos fuera para apuntalar su poder. Y ahí entran en juego las noticias de la ampliación del torneo, la ristra de test matches ofrecidos por Francia, Inglaterra y hasta los British and Irish Lions a Japón, que la FFR hablara también de Fiyi para una posible ampliación del 6 Naciones o el repentino interés de Beaumont por los Tier 2 cuando su mandato llega a su fin: necesitan sus votos para asegurarse la victoria y romper el bloque que forma SANZAAR en el hemisferio sur.

La última reforma del Consejo de World Rugby implica que los países del 6N necesiten votos para apuntalar su poder: de ahí las noticias de ampliación del torneo, las ofertas de ‘test matches’ a Japón y Fiyi o el interés de Beaumont por los ‘Tier 2’

¿Suena cínico o conspiranoico? Así se llevó Francia el Mundial 2023 a casa, en un proceso de elección en el que la auditoría encargada por World Rugby y favorable a Sudáfrica quedó en papel mojado ante las promesas de Bernard Laporte y su gente al Tier 2. Laporte llegó incluso a prometer en un congreso de Rugby Europe que el 6 Naciones pasaría a ocho equipos porque Georgia, Rumanía o Rusia bien merecían su oportunidad… ¿Si ya funcionó una vez, por qué no lo va a hacer de nuevo?

Sudáfrica sumó en Japón su tercer título mundial.

Por supuesto quedan algunas preguntas en el aire. ¿Qué ganan Japón y Sudáfrica con todo esto? Al margen de abrírseles las puertas del torneo más célebre de este deporte, por si no fuera poco. Pues hablamos de que hoy por hoy sus miembros ingresan en torno a 20 millones de euros anuales. Y estos dos países tienen motivos distintos para romper con el hemisferio sur.

Japón ha visto como sus Sunwolves no sólo no cuajaban en el Super Rugby (por motivos de política interna), sino que la aventura además les costaba un canon de entrada y acatar exigencias ridículas, como que los equipos sudafricanos no se desplazaran hasta Tokio y debieran jugar sus partidos de casa ante gradas vacías en Singapur. Ahora que han pisado los cuartos de final de un Mundial, su selección está asentada en el top 10 del ranking y pretenden montar una competición doméstica profesional (la Top League no deja de ser una liga de empresas con esteroides), son la niña bonita del rugby internacional y todos se pelean por ella. Lo mínimo es escuchar las ofertas que les lleguen.

¿Qué ganarían Japón y Sudáfrica cambiando de hemisferio? Japón es ahora mismo la niña bonita del rugby mundial, así que escucha ofertas; y Sudáfrica busca fortalecer su posición económica… y a sus TVs les interesan más los horarios del norte

Por supuesto habrá quien se pregunte qué carajo hace Sudáfrica siquiera planteándose dejar un Super 12/Super XV/Super Rugby y un Tri-Nations/Rugby Championship bajo los cuales han conquistado dos de sus tres Copas del Mundo. Pero volvemos a lo mismo, el dinero. El rand es una divisa muy débil, lo cual empuja a cada vez más jugadores sudafricanos y más jóvenes a marcharse a Europa. Y los operadores de televisión sudafricanos, que aún invierten mucho en derechos televisivos, ven con buenos ojos unas competiciones europeas en el mismo huso horario frente a Super Rugby con horarios totalmente variables, incluyendo algunos partidos de madrugada.

Y así llegamos hasta el efecto colateral que el 6 Naciones también desea. Incrementando sus ingresos y acaparando el mercado del rugby internacional lanza un torpedo contra la línea de flotación de SANZAAR. Sin el dinero de las televisiones sudafricanas el Super Rugby se queda cojo. Si se les escapa Japón habrán perdido una enorme oportunidad, pues aún despidiendo a los Sunwolves del Super Rugby estamos viendo a Nueva Zelanda y Australia servirse de él para brindar a sus jugadores años sabáticos bien pagados con billete de vuelta hacia la selección, frente al riesgo de verles escaparse para siempre a Europa.

¿Politiqueo sin relación con el juego? ¿Cuánto podrán aguantar los All Blacks en un contexto económico y político desfavorable hacia Nueva Zelanda? El rugby es un deporte tan estratégico sobre el césped como en los despachos…