Si bien se conoce a John Ronald Reuel Tolkien sobre todo por novelas épicas como El Señor de los Anillos, un aspecto menos conocido de su historia personal es su relación con el mundo del rugby desde una edad temprana. Tolkien empezó a jugar al rugby durante su época de estudiante en la King Edward’s School en Birmingham, y se unió al equipo de rugby nada más empezar sus estudios en el Exeter College en la Universidad de Oxford.

En una carta a su hijo Michael en 1937, Tolkien recuerda sus primeros días como jugador, contando que al principio fue rechazado por su constitución menuda, pero que decidió “compensar” su falta de peso “a base de pura ferocidad”. Tolkien alcanzó el puesto de capitán del equipo de su dormitorio al final de su primera temporada, y no mucho después se le concedió una mención honorífica por sus competencias deportivas.

Todo apunta a que este erudito fue un jugador decente aunque, al encontrarse años más tarde con antiguos compañeros, le sorprendía que se le recordara por sus hazañas de rugbier en el colegio.

En una carta a su hijo Michael en 1937, Tolkien recuerda sus días como jugador y cómo compensaba su falta de peso “a base de pura ferocidad”

Los días de Tolkien como jugador de rugby no estuvieron exentos de problemas. En la carta a su hijo mencionada arriba recuerda como acabó “bastante malherido -entre otras cosas casi me arranqué la lengua”. Hay quien atribuye a este accidente el volumen tenue de voz que caracterizaba sus conferencias, aunque otros sostienen que era su forma habitual de hablar.

Hay otras referencias al rugby por parte de Tolkien que hablan de lesiones crónicas. En otra carta a Michael en 1963 le cuenta: “Me estoy volviendo tan rígido como un Ent. No me libro -ni me libraré nunca- del goteo de mi nariz, que proviene de una rotura nunca enmendada durante mi época de rugby escolar.”

Tolkien, en el Merton College de la Universidad de Oxford.

A lo largo de su carrera encontramos vagas conexiones entre sus escritos y el rugby. Existe una teoría que relaciona a los repugnantes orcos de Tolkien (Orc, en el original) con las iniciales del Oxford Rugby Club; sin embargo, en aquella época no existía ningún club con ese nombre. El que actualmente conocemos como tal era entonces el Oxfordshire Nomads RFC, hasta que cambió de denominación en 1948. En la época que nos ocupa existían dos equipos, el Oxford College y el Oxford University, pero ay… ningún Oxford Rugby Club. Así que se trata de una historia graciosa, aunque probablemente falsa.

Existen teorías que relacionan a los orcos de sus libros -‘orcs’, en el original inglés- con las iniciales del Oxford Rugby Club: una historia divertida, pero falsa. En aquella época no existía ningún club con ese nombre

Donde sí encontramos una conexión real entre el rugby y la producción literaria de Tolkien es en la publicación de su primer poema, La batalla del campo del Este, impreso en el King Edward’s School Chronicle de 1911. El poema describe un partido de rugby entre distintos equipos en un tono de parodia del formato épico. Es una crónica descarada y calcada de los entonces reconocidos Cantos populares de la antigua Roma de Lord Macaulay, en la que el tono exagerado y grandilocuente campa a sus anchas. En ella, Tolkien caracteriza a sus rivales como clanes romanos vestidos de rojo y verde.

Aunque nunca lleguemos a conocer el verdadero alcance de las proezas rugbísticas de Tolkien, está claro que este deporte tuvo un papel importante durante gran parte de sus años formativos. A él le dejaron cicatrices y recuerdos para toda una vida, y a nosotros esta fantástica obra poética que es La batalla del campo del Este.

[Jayne Linaker es una de las investigadoras del World Rugby Museum y contribuye con sus artículos en From the Vaultsel blog online del museo].