Jean Baptiste Poquelin Molière, actor y autor teatral del siglo XVI, es considerado por muchos el gran maestro francés de la farsa, un género cuyo objetivo es el entretenimiento por medio de situaciones exageradas de manera artificial, extravagantes y, como tales, improbables.

Esta comedia de lo absurdo también se caracteriza por el uso deliberado de la parodia y el sinsentido.

El presidente de la Federación Francesa de Rugby, Bernard Laporte, bien podría haber heredado la corona  que un día fue del genio de Tartufo, gracias a sus representaciones matinales de los últimos tiempos.

Otra cosa es que, en el caso del rugby francés, la comedia se esté tornando tragedia.

A pocas semanas del inicio del Seis Naciones, con el cambio de año, la FFR reemplazó a su seleccionador, Guy Novès, apenas dos años después de llegar al cargo. Lo ha sustituido el que hasta ahora había sido entrenador de Bordeaux-Bègles, Jacques Brunel.

El ex seleccionador de Italia se convertía, así, en el máximo responsable del XV francés, una decisión anunciada por Laporte el pasado XX de enero: “Había varios aspirantes para el puesto -explicó Laporte- pero a Jacques Brunel lo conozco bien. Tiene experiencia. Y es una persona capaz de hacerse cargo de esta pesada responsabilidad”.

La decisión supuso que Novès se convirtiera en el primer entrenador de la historia del rugby francés que es destituido -le quedaban dos años aún de contrato-, mientras que Brunel, de 63 años, toma a su cargo el equipo hasta el final de la Copa del Mundo de 2019 en Japón.

Brunel y Laporte, en la concentración de Francia en Marcoussis para preparar el Seis Naciones.

El despido de Novès era un secreto a voces desde el momento en que Francia completó en la ventana de noviembre una racha de seis derrotas consecutivas. Culminada, además, con un decepcionante empate frente a Japón. El récord de Novès con la selección del Gallo quedaba, así, en estas cifras: siete victorias, 13 derrotas y un empate en 22 partidos.

“Es una situación dolorosa para Guy y también para nosotros”, admitió Laporte, que agradeció su labor al que fuera exitoso entrenador de Toulouse: nada menos que 10 ligas de Francia y cuatro Copas de Europa levantó Novès en los 22 años en que estuvo en el banquillo del Stade Ernest Wallon. Un palmarés formidable que subraya su condición de entrenador de leyenda en el rugby del Hexágono.

Pero, como si quisiera desechar el peseo de semejante trayectoria, en su despedida Laporte señaló: “No podíamos seguir así ni un minuto más. Hemos tomado la decisión por el bien del rugby francés”.

El proceso resultó bastante turbulento. Durante días varios entrenadores del Top14 vieron su nombre en las quinielas de sustitutos para Novès: el técnico de Toulon, Fabien Galthie, el de Clermont Franck Azema o el de Patrice Collazo, artífice de los éxitos de La Rochelle, fueron algunos de los candidatos de los que se habló. Después pasó a hablarse de los ayudantes de Brunel, y estos y otros preparadores tuvieron que desechar públicamente esa posibilidad.

Laporte, sin embargo, insistió en crear un modelo de colaboración transversal, entre el seleccionador nacional y los técnicos de los clubes: “Los entrenadores del Top14 se juntarán con el de Francia antes de cada torneo, alrededor de una mesa, con el fin de intercambiar ideas e implicar a todo el mundo en el funcionamiento del equipo nacional”.

“Es un sistema en el que ganamos todos, los clubes y la selección. No podemos seguir yendo cada uno por su lado”, recalcó Laporte.

Y así, en un acto final de farsa y comedia combinada, solo horas después de que Laporte se refiriera de forma así de compasiva al trabajo de Novès, tanto el ya ex seleccionador como sus ayudantes recibieron una carta certificada de la federación, en la que se les comunicaba que se les había abierto un expediente por mala conducta profesional. Una vía que, si sale adelante y es admitida, le permitiría a la Federación Francesa ahorrarse el pago de compensaciones por el despido de Novès y sus colaboradores. Hablamos de una cifra que estaría entre los dos y los tres millones de euros.

¿Cuáles son esas faltas de las que se acusa a los técnicos? “No haber colaborado con los clubes del Top14 y sus jugadores”.

Este último acto del sainete tiene programadas funciones regulares y se mantendrá en cartel durante un largo periodo de 2018, poniendo sobre el escenario a un completísimo elenco de caros abogados. Entre medias, los espectadores también podrán disfrutar de algún que otro partido del Seis Naciones.

Oh la la!