Estos días se celebran en Costa Dorada de Australia los Juegos de la Commonwealth, una competición en la que también está presente el rugby, en formato sevens. Pero aquí queremos mirar al deporte oval desde un punto de vista diferente: el de algunos jugadores de rugby que, en su día, compitieron como atletas en este encuentro y que dejaron su huella tanto en el campo de rugby como sobre la pista de atletismo.

Los tres de los que hablaremos pertenecen a generaciones diferentes. Pero los tres tienen en común una característica que, en realidad, no debería sorprendernos: todos jugaron al rugby de alas. La velocidad siempre fue una característica que, pese a la evolución del juego moderno, sigue presente en la definición de ese puesto, aunque ahora con matices distintos. Y como venimos de Gales, de galeses hablaremos.


Ken Jones

Ken Jones jugó en 44 ocasiones con la camiseta de Gales, anotó 17 ensayos y capitaneó al equipo en una ocasión. Pero quizás su contribución al rugby de los Dragones quedó simbolizada por ser, asombrosamente, el último galés en anotar un ensayo en una victoria sobre los All Blacks: fue en el célebre partido de 1953 en el Arms Park de Cardiff, cuando Nueva Zelanda cayó por 13-8 después de que Jones recogiera una patada cruzada de Clem Thomas, para dejarla en la zona de marca.

Fue su último partido con la camiseta de Gales. Cinco años antes, en los Juegos Olímpicos de 1948, el ala había tocado la plata como parte del equipo de relevo 4×100 británico. Una medalla que se acabaría convirtiendo en oro después de que los americanos, ya erráticos en la suerte por aquellos días, fueran descalificados por entregar de forma irregular el testigo en uno de los cambios. Y que, finalmente, volvería a quedarse en plata, porque la decisión disciplinaria acabó revisada tres días más tarde, y la clasificación inicial de la carrera fue declarada oficial.

En 1954, Ken Jones volvió a subir al podio, esta vez en el Europeo, integrando de nuevo el 4×100 británico. Su último metal se lo colgó ese mismo año al sumar un bronce en los Juegos de la Commonwealth de 1954. Cuando esta competición, que por entonces se denominaba Juegos del Imperio Británico y de la Commonwealth, se celebró en Cardiff en 1958, el veterano ala tuvo el honor de llevar a cabo el último relevo antes del mensaje de la Reina, que declaró abiertos los Juegos.

JJ Williams

JJ es una de las leyendas más reconocibles del rugby en Gales. Y también en los Lions. Pero cuando todavía no se le conocía por sus iniciales y era, simplemente, John Williams, participó como atleta por País de Gales en los Juegos de la Commonwealth en 1970, celebrados en Edimburgo.

Williams era velocista. En las series de los 100 metros terminó en quinta posición con un tiempo de 10.6 segundos, por detrás de Hasley Crawford, que algunos años después sería campeón olímpico en Montreal 1976. JJ dobló en los dos sprints y también disputó los 200m. En esa ocasión acabó séptimo en una carrera ganada por Don Quarrie, con el que compartía el relevo 4×100 de Gales, que sería quinto en la final en esa modalidad.

La  genética de velocista le sirvió para una carrera extraordinaria en el rugby. Y también para que su hijo Rhys Williams llegase a proclamarse campeón de Europa de 400 metros vallas, en los campeonatos de 2012. Algunos años antes también sumó la plata en el relevo 4×400, en la misma instancia continental. Así que, sí… la velocidad también se transmite de generación en generación en casa de los Williams.

Nigel Walker

Nigel Walker fue otro de la saga de alas voladores que ha conocido Gales a lo largo de la historia. Walker representó al equipo de Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, llegando a las semifinales de los 110 metros vallas con un tiempo de 14.07 segundos. Su carrera atlética sumó también algunas distinciones, antes de dedicarse al rugby: ganó el bronce en los 60 metros vallas tanto en el Europeo como en los Mundiales de 1987 en pista cubierta.

También fue semifinalista en el Campeonato del Mundo de 1989, quinto en los Juegos de la Commonwealth de 1990 en 110 metros vallas, y de nuevo en 1992 semifinalista en 60 vallas en los Mundiales tanto al aire libro como indoor. Su mejor marca personal en 110 vallas fueron los 13.51 que consiguió en Birmingham, en 1990.

Ya dedicado al rugby, Nigel Walker jugó seis años con Cardiff y debutó con la camiseta de Gales el 6 de marzo de 1993, contra Irlanda. En su carrera internacional, que se extendió hasta 1998, el espigado y eléctrico ala acumuló 17 caps y apoyó hasta 12 ensayos para su país. Su vida posterior conoció su trabajo en la BBC galesa al frente de los Deportes, después en gestión del cambio y comunicación interna en la misma corporación; y desde hace unos años dirige el Instituto Inglés del Deporte.