El rugby profesional ha entrado -desde hace tiempo- en una dinámica de aceleración constante de aquellas características que identifican a los deportes que demandan una generación constante de “noticias” para alimentar el voraz apetito consumista de los aficionados.

Hemos hablado sobre el despido de Matt O’Connor tras el primer partido de la temporada de Leicester Tigers, del discurso lacrimógeno de Rassie Erasmus antes de la épica victoria de los Springboks ante los All Blacks en el cuarto partido del Rugby Championship 2018.

Tampoco ha pasado inadvertido el supuesto/presunto ultimátum de la directiva de Bath a Todd Blackadder después de que su equipo acumulase una derrota y un empate en las dos primeras jornadas de la Gallagher Premiership 2018-2019.

Detengámonos un momento en este caso en particular y observaremos en detalle algunos aspectos bastante llamativos de este nuevo contexto:

1) Un par de medios de prensa escrita inglesa (presuntamente fiables) publican que el Director of Rugby de Bath podría ser despedido si los resultados del equipo no son los deseados en las tres próximas jornadas (3,4 y 5). En ningún momento se aclara cuales son las fuentes de las que procede esa “información” ni cuales son esos resultados deseados.

2) Bath vence a Harlequins en The Stoop en la 3ª jornada (32-37) y se impone a Northampton Saints en The Recreation Ground en la 4ª (17-15). En la 5ª fecha visitarán a Saracens.

Surgen ahora varias preguntas:

¿Sigue dependiendo el puesto de trabajo de Blackadder del resultado en Allianz Park?

¿Comenzará un nuevo ciclo de tres partidos de confianza si hay una derrota en Londres?

3) El contrato de Todd Blackadder con Bath (3 años) termina a final de temporada.

¿Tendría sentido despedir al entrenador e indemnizarlo tras, sólo, 5 jornadas sabiendo que en pocos meses finaliza su relación contractual?

4) La realidad: Bath confirmó la ampliación de contrato de Todd Blackadder hasta 2020.

Todd Blackadder, entrenador de Bath.

Lo verdaderamente importante es que gracias a un rumor (que nunca ha dejado de serlo ya que no ha existido una confirmación oficial) se ha rellenado un espacio y se han generado visitas y clicks de los medios en cuestión (y de todos aquéllos que se han hecho eco de forma directa e indirecta).

Otra costumbre cada vez más generalizada es el análisis contextual realizado después de cada partido (de cada resultado, para ser más precisos) y eso produce situaciones realmente llamativas; hacíamos referencia al inicio del texto a Rassie Erasmus, los Springboks y la derrota de los All Blacks en la 4ª jornada del Rugby Championship: en apenas cinco días se pasó de criticar el bajísimo rendimiento de la selección sudafricana en su partido contra Australia (al igual que en la derrota contra Argentina en la fecha anterior del torneo) a convertir la victoria contra Nueva Zelanda en un resultado con una indudable validez de cara al Mundial 2019, para cuyo comienzo faltaba un año.

El rugby mundial sufrió una metamorfosis completa en apenas 80 minutos y el efecto mariposa generado va a tener una duración aproximada de 13 meses… El disparate es de semejante magnitud que no se sabe muy bien si estamos en condiciones de analizarlo o su complejidad supera -sin lugar a dudas- nuestra capacidad de comprensión.

La costumbre de los análisis tras cada partido produce situaciones llamativas: en apenas cinco días se pasó de criticar el bajísimo rendimiento de Sudáfrica contra Australia a convertir la victoria contra Nueva Zelanda en un resultado con una indudable validez de cara al Mundial 2019

Durante esta semana también hemos podido leer un profundo análisis de Jeremy Clayton Guscott (65 partidos con Inglaterra, 8 con los British & Irish Lions) sobre los 3/4s de Inglaterra para el Mundial de Japón a un año vista. La realidad supera en muchas ocasiones a la ficción.

Para cerrar el círculo de la demagogia y comprender como es posible todo esta construcción literaria de ficción recurriremos al maestro Eddie Jones (mantenemos la cita original para que no se pierda nada de la magia de sus palabras):

“We don’t need to peak now, and we don’t need to peak before, we need to peak for the final on 2 November and that’s the secret to a Rugby World Cup campaign”.

“Everyone’s mind changes with one year to go, I can see a difference in the players compared to 12 months ago. You can see players are wanting to be part of a World Cup campaign, are wanting to play for England and their condition is immeasurably better than it was 12 months ago”.

(“No necesitamos alcanzar nuestro mejor nivel ahora, necesitamos tenerlo en la final del 2 de noviembre… ese es el secreto para hacer un gran Mundial. Todo el mundo cambia de mentalidad cuando sólo queda un año para el torneo, noto la diferencia en los jugadores con respecto a hace 12 meses. Ahora es evidente que quieren formar parte de la Copa del Mundo, quieren jugar con Inglaterra y su estado de forma es incomparablemente mejor de lo que era hace un año”).

No hace falta un ejercicio de memoria demasiado profundo para recordar el discurso del seleccionador inglés cuando el XV de la Rosa igualó el récord de 18 victorias consecutivas de los All Blacks.

El signo de los tiempos: Cada vez se habla más de rugby sin hablar de rugby.