¿Alguien entiende todavía las decisiones arbitrales y las sanciones que se deciden en el rugby? Porque en The Blitz Defence, lo confesamos, andamos perdidos…

Han pasado varias semanas desde que ocurrieran los distintos incidentes que convirtieron la serie de tests de junio entre Nueva Zelanda Francia en una especie de farsa.

En el primer encuentro, el doble placaje alto de Sam Cane y Tu’ungafasi, con un terrible golpe con el hombro de este último en la cara de Remy Grosso, que acabó en el hospital y que el árbitro ni siquiera consideró golpe de castigo.

Y, una semana más tarde, más controversia: el zaguero francés, Benjamin Fall, acabó expulsado tras un duelo en el aire con el apertura kiwi, Beauden Barrett. La tarjeta roja fue mostrada en el tramo inicial del partido, lo que anuló cualquier posibilidad de ver un partido equilibrado.

Nos fijaremos con detalle en ese incidente, porque permite algunas comparaciones interesantes con el mencionado golpe con el hombro del primer partido de la serie; y también en un placaje que tuvo lugar, esos mismos días, en la final de la Copa del Mundo sub20 entre Francia e Inglaterra. Estas reflexiones se pueden además completar con la revisión de las jugadas -también duelos en el aire- entre el australiano Folau y el irlandés Peter O’Mahony, en la serie que ambos equipos disputaron también en junio.

 

La tarjeta roja a Benjamin Fall

Estas son las imágenes:

Algunas observaciones sobre la jugada:

  • Fall es tocado por un jugador neozelandés, cuya carrera se cruza y bloquea la trayectoria del propio Fall.
  • Los dos jugadores tienen su mirada fija durante todo el tiempo en la pelota y no en el rival.
  • Beauden Barrett salta antes y más alto. Fall lo hace más tarde y su salto es menor en comparación.
  • Barrett aterriza sobre sus hombros/cuello.
  • El árbitro, Angus Gardner, sigue las líneas establecidas por las normas de World Rugby en lo que se refiere a los duelos aéreos. De hecho, se le oye argumentar que Fall no está en posición de disputar la pelota y después se fija en la manera en que cae y aterriza Barrett.

Éstas son las líneas que marca World Rugby al respecto:

Una vez que Gardner califica el duelo de “not fair” (es decir, que considera que Fall no tiene “una posición realista de tomar el balón”), la cuestión se traslada a la caída del rival (Barrett): dado que el apertura aterriza sobre sus hombros/cuello, la decisión correcta de acuerdo a las líneas de World Rugby es la tarjeta roja.

Es decir, estamos ante un ejemplo de decisión arbitral correcta; que sigue tanto las líneas marcadas por WR como los antecedentes en jugadas similares.

A continuación podemos ver un ejemplo de un incidente muy parecido, que también fue considerado merecedor de tarjeta roja.

Jared Payne, de Ulster, frente al zaguero de Saracens, Alex Goode.

Tal y como ocurre en la jugada entre Fall y Barrett, en esta ocasión también Payne y Goode llegan al salto con los ojos fijos en la pelota. El que finalmente la captura, Goode, salta antes y más arriba… y después sufre una peligrosa caída.

Payne vio la tarjeta roja y fue sancionado tres semanas (antes de que se aplicase una rebaja) porque su acción fue considerada “temeraria”.

Ahora bien… volviendo al partido entre Nueva Zelanda y Francia: aunque Gardner siguió las líneas normativas de World Rugby en su decisión, aquí siempre hemos opinado que esas líneas son equivocadas, dado que a la hora de considerar la decisión se centran no en el duelo en sí, sino en sus consecuencias.

Antes de entrar en ese asunto, hay que volver a revisar la jugada entre Fall y Barrett porque, unos días después, el Comité Judicial volvió a considerar la acción y decidió anular la expulsión de Fall (!).

Esta segunda decisión resulta directamente increíble, porque echa por tierra entre tres y cuatro años de decisiones arbitrales (y comités disciplinarios) y las líneas en las que se habían basado: esto es, que un jugador que (como Fall y Payne) lleva a cabo un genuino intento de coger la pelota pero colisiona de manera accidental con su rival, que es el que la captura en el aire, está siendo “temerario” y por lo tanto debe ser castigado con una tarjeta roja y una posterior sanción.

La anulación de la tarjeta roja que había visto Fall echa por tierra y contradice las decisiones arbitrales y disciplinarias de los últimos tres o cuatro años

La decisión del Comité Judicial que anuló la roja a Fall habla de que, de hecho, “el jugador tuvo su mirada puesta en la pelota todo el tiempo mientras ésta se encontraba en el aire, lo que muestra, en nuestra opinión, una clara intención por parte del jugador de disputarla”.

Ese juicio parece contradecir de manera radical decisiones arbitrales previas, en las cuales se nos había dicho que, incluso aunque un jugador tenga sus ojos puestos en la pelota y esté concentrado en su disputa, si provoca un contacto peligroso con el rival que la captura entonces debe considerarse que no estaba en una posición realista de disputar esa pelota.

Para añadir aún más confusión a la resolución del Comité Judicial, el texto continúa: “(…) causa directa e inmediata para el resultado (del choque) fue la colisión del jugador (Fall) con el número 13 de Nueva Zelanda (Anton Lienert-Brown)”.

Esta argumentación sugiere que fue ese toque que sufrió Fall mientras iba en carrera antes de saltar el que le provocó un ligero traspiés y, en definitiva, la peligrosa colisión con Beauden Barrett.

Una decisión así sólo añade aún más confusión a un área normativa que ya de por sí resulta altamente compleja.

 

  • Aclaración de World Rugby

Para tratar de ayudar a la comprensión de las normas que tienen que ver con los duelos aéreos, World Rugby hizo pública esta declaración aclaratoria.

La primera línea de esa declaración es muy interesante, porque establece que el hecho de que un jugador tenga sus ojos puestos en la pelota “no es en sí mismo un factor atenuante”. El uso del término “en sí mismo” [N. del T.: No incorporado en la traducción al español en la web de World Rugby pero sí presente en el texto original] le concede a World Rugby un cierto margen de maniobra; pero, aun así, esa línea tiene todo el aspecto de constituir una refutación del argumento usado por el Comité Judicial, en el que establecía que:

“(…) el jugador tuvo su mirada puesta en la pelota todo el tiempo mientras ésta se encontraba en el aire, lo que muestra, en nuestra opinión, una clara intención por parte del jugador de disputarla”.

Así que, recapitulando, tenemos por un lado la interpretación del Comité Judicial, que establece que un jugador puede tener su mirada concentrada solamente en la pelota y aun así está autorizado a disputarla…; y, por el otro, la declaración de World Rugby, en la que se sostiene que tener los ojos puestos en la pelota no es un factor atenuante.

La conclusión, analizando todas estas variables, es que Fall vio afectada su acción debido al pequeño choque con Lienert-Brown y que, a partir de ahí, se aplica la norma tal y como es: o sea, que el hecho de que siga mirando a la pelota y su trayectoria no constituye un factor atenuante.

Dicho de manera rápida: que el que salta primero es el que tiene todos los derechos y queda en ventaja en una jugada de este tipo.

 

  • Las normas están mal hechas

Antes de explicar por qué consideramos que las reglas están equivocadas, hay algunos asuntos que debemos tomar en consideración:

  • Si los dos jugadores tienen sus ojos puestos en la pelota, ¿por qué el que salta primero tiene toda la ventaja y queda absuelto de la obligación de preservar la seguridad de los rivales?; mientras, al mismo tiempo, la acción del no saltador  o del que salta más tarde es considerada temeraria… ¿Por qué esa distinción si ambos jugadores deben observar la obligación de la seguridad con el contrario?
  • El hecho de que jugador no salta o salte más tarde no debería suponer, automáticamente, que no esté en una posición realista de coger la pelota.
  • ¿Cómo se puede defender el hecho de darle todos los derechos y ventajas en la disputa al jugador que salta antes, cuando sabemos que el otro no va a ser necesariamente consciente de que su rival ya ha iniciado el salto (porque están los dos con los ojos puestos en la pelota, no en el rival)?
  • El otro problema con estas reglas es que la sanción, como dijimos más arriba, se basa en el resultado del duelo y no en la acción real del jugador al que se sanciona.

Añadamos otra consideración. Cuando un jugador lleva a cabo un placaje peligroso sobre un rival que toma la pelota en un salto, no tiene forma de saber cuál será el resultado de ese placaje, en el momento de hacerlo. Es decir, no sabe el daño que causará al jugador placado.

En la jugada entre Fall y Beauden Barrett vemos un choque accidental/temerario que resulta en una caída peligrosísima de Barrett… y en la tarjeta roja.

Ahora miremos, en contraste, a otro placaje realizado en la final del Mundial sub20.

 

El placaje de Lucas Tauzin en la final sub20

Gracias a @smallclone por el GIF.

Tras una patada francesa, la pelota bota y, mientras el jugador inglés salta para atraparla, el ala francés (Tauzin) lleva a cabo un placaje cuando su rival todavía está en el aire.

Por fortuna para Tauzin, el jugador inglés aterriza sobre su costado. Extrañamente, tanto el árbitro del partido como el TMO lo consideraron sólo merecedor de un golpe de castigo (según las líneas normativas aludidas antes, debería ser al menos tarjeta amarilla).

En todo caso, la cuestión es la siguiente: ¿Cómo hemos llegado a esta situación absurda de que un jugador (Fall) que hace contacto de manera accidental con un contrario se lleve una tarjeta roja, mientras que un placaje en el aire (Tauzin) claramente deliberado sólo es sancionado con golpe de castigo (o, como mucho, una tarjeta amarilla).

Ninguno de los dos protagonistas, ni Fall ni Tauzin, podían anticipar el resultado de sus placajes cuando los llevaron a cabo: es decir, no tenían forma de saber si el rival caería sobre su costado o sobre los hombros/cuello.

Ese es el motivo por el que las reglas están mal concebidas: porque lo que habría que sancionar no es el resultado de la acción, sino la acción en sí misma.

 

La percusión de Ofa Tu’ungafasi sobre Remy Grosso

Seguro que todos recordamos esta acción, pero si no es así quien lo desee puede ir al enlace de este artículo.

El árbitro del encuentro no consideró que la acción del pilar neozelandés fuera merecedora siquiera de un golpe de castigo… por no hablar de la tarjeta amarilla. Y la comisión de disciplina que revisó el incidente tampoco la vio merecedora de tarjeta roja por el siguiente motivo:

“Considerando las dinámicas del incidente, la comisión disciplinaria decidió que había en juego factores atenuantes que, en su opinión, evitaban que la acción se pudiera considerar merecedora de tarjeta roja”.

“Estos factores incluían la posición baja del cuerpo de Remy Grosso en el momento de entrar en contacto con Sam Cane, que efectuó el placaje inicial, inmediatamente anterior a la acción en que Ofa Tu’ungafasi entrase en una situación dinámica de placaje”.

Esta es otra decisión que carece por completo de sentido, dado que la posición del cuerpo de Grosso no cambió apenas por el hecho del contacto; y, por supuesto, el rival que percutió contra él (Tu’ungafasi) debería haber usado sus brazos alrededor del cuerpo de Grosso para placarlo, en lugar de limitarse a contactar con el hombro en percusión contra el rostro del francés.

Con independencia de todo eso, lo relevante de esta decisión es que se fija en la acción del placador y del placado. Y está basada únicamente en la posición del cuerpo de ambos protagonistas en el momento de producirse el choque. Es decir: ignora por completo el resultado de la acción. Esto es: que Tu’ungafasi percute directamente contra la cara de Grosso y lo manda al hospital con el cráneo fracturado.

¿Cómo ha llegado el rugby a esta situación absurda de que un contacto accidental pueda ser considerado tarjeta roja, mientras que un placaje deliberado en el aire queda en sólo un golpe o, como mucho, una amarilla?

Resumiendo… Por un lado tenemos un duelo en el aire juzgado fundamentalmente por las consecuencias de la acción (de qué forma aterriza Beauden Barret); y por otro la jugada con Grosso se juzga considerando las acciones previas al contacto y no su resultado (hombro percutiendo en el rostro del contrario y una doble fractura craneal del jugador francés).

¿Cómo es posible que se estén dando estas dicotomías a la hora de enfrentarse a incidentes peligrosos en el juego, juzgando unos según la acción y otros según sus consecuencias? Si la acción de Tu’ungafasi se hubiera juzgado de acuerdo a las consecuencias que provocó, el pilar neozelandés debería haber sido expulsado con tarjeta roja y sometido a una larga sanción.

 

  • ¿Hay alguna forma de salir de este lío?

Desde aquí ofrecemos algunas claves prácticas para lograrlo:

  1. World Rugby necesita aclarar de una vez por todas las líneas de actuación disciplinaria en cuanto a los duelos en el aire, a la vista de la decisión de anular la tarjeta roja a Benjamin Fall. ¿Se basó la resolución en el hecho de que Fall fue tocado por un rival cuando se disponía a disputar la pelota o puede un jugador disputarla de manera justa sin tener que saltar necesariamente a por ella, si tiene los ojos puestos en la pelota y está siguiendo su trayectoria?
  2. El derecho de disputar la pelota no debería depender de quién salta primero y más arriba. Por lo general el que hace esto es el que captura la pelota; si ésta va a ser la opción que elijan, entonces habrá que responsabilizarse de lo que supone, porque suele ocurrir que es precisamente el jugador que agarra la pelota en el aire el que provoca el contacto con el defensor que se queda en el suelo.
  3. Las líneas normativas que conciernen al placaje en el aire deberían ser revisadas para que las decisiones disciplinarias se basen en la acción del jugador y no en sus consecuencias.
  4. Si de verdad consideramos que un placaje en el aire es una acción de alto riesgo, entonces se deberían tomar determinaciones más drásticas, si fueran necesarias. Por ejemplo, que sólo el equipo defensor esté autorizado a recoger la pelota cuando ésta sea pateada alta y dos rivales compitan por ella al caer.

World Rugby está obligada a ocuparse de este asunto de manera urgente, porque los partidos se están viendo afectados de manera evidente por las decisiones arbitrales; y, sobre todo, porque los aficionados, los propios jugadores y hasta los mismos colegiados nos movemos en un territorio de plena confusión. Y, la verdad, nadie sabe ya por dónde van los tiros cuando se producen este tipo de jugadas.

 

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