Titulábamos -en este mismo espacio- la previa del Super Rugby 2018 “Nueva Zelanda y el resto” y no íbamos mal encaminados: cuatro franquicias en cuartos de final, dos en semifinales y Crusaders reeditando el título de 2017. Al final (parafraseando a Gary Lineker) “el Super Rugby no deja de ser esa competición que disputan equipos de 5 países y siempre gana un neozelandés”. Highlanders, Hurricanes y Crusaders se han repartido los títulos de las cuatro últimas temporadas y no parece que exista ninguna franquicia capaz -en el horizonte cercano- de discutirles la supremacía.

2018 es un año de fin de ciclo para dos de los equipos protagonistas en el torneo durante el perído que abarca desde el Mundial 2015 hasta la actualidad:

Hurricanes (finalistas en 2015, campeones en 2016, semifinalistas en 2017 y 2018) han cerrado la etapa triunfal de Chris Boyd al frente del equipo y se han despedido de Michael Fatialofa, Brad Shields, Blade Thomson y Julian Savea.

Detengámonos un momento en la figura del inabarcable ala: disputó su último encuentro con Hurricanes sin haber cumplido los 28 y cierra su etapa en el Super Rugby con 120 partidos disputados y 49 ensayos en su haber, sus estadísticas con los All Blacks son -todavía- más demoledoras: 54 Test y 46 ensayos. El récord de Doug Howlett (49 ensayos en 62 Test con la camiseta negra) seguirá vigente algunos años más.

El mensaje no puede ser más claro: Nadie es imprescindible en Nueva Zelanda, nadie está por encima del bloque de los All Blacks.

Franco Mostert se muda a Gloucester

El gran rival de las franquicias neozelandesas durante los tres últimos años también completa un cambio de etapa que ya se inició en 2017: Ruan Dreyer, Jacques van Rooyen, Jaco Kriel, Rohan Janse van Rensburg y -por encima de todos ellos- Franco Mostert abandonan Johannesburgo para migrar a Europa siguiendo los pasos de la familia Ackermann (Johann y Ruan) y Faf de Klerk. Las tres finales consecutivas y el cambio de paradigma en el juego del rugby sudafricano son el gran legado de un equipo al que los resultadistas (sudafricanos y de otros lares) acusarán de no haber conseguido un título que refrendase ese estilo de juego tan admirado.

Hay muchos jugadores importantes que también se han despedido de la competición de clubes más importante del hemisferio sur:

Liam Messam y Jerome Kaino pondrán un broche de oro económico a sus lustrosas carreras en el Top 14 francés. Que nadie se lleve a confusión, los grandes estrellas neozelandesas no han ido a Francia rebajando su nivel competitivo: Dan Carter, Ma’a Nonu y Conrad Smith rindieron a considerable altura en sus periplos en Racing 92, Toulon y Section Paloise. Ganar dinero (en cantidad incomparable con las posibilidades de la NZR) no está reñido con seguir queriendo acumular victorias y/o levantar trofeos.

Lima Sopoaga abandona Highlanders para desembarcar en unos Wasps que son uno de los clubes europeos que se asemeja a los del hemisferio sur en su estilo y desempeño sobre el campo. Sopoaga ganó el Super Rugby 2015 y vio sistematicamente cerrada la puerta de acceso a los All Blacks. Su caso recuerda -salvando las distancias correspondientes- al de Aaron Cruden. Hay jugadores que están en el momento equivocado en el lugar menos indicado y eso les obliga a tener que tomar decisiones deportivamente dolorosas.

También desembarca en Inglaterra Taqele Naiyaravoro (Northampton Saints), el enorme ala australiano viene de conseguir 15 ensayos con Waratahs en su última temporada y se convertirá -las comparaciones son odiosas- en el Julian Savea de Chris Boyd en la Gallagher Premiership.

La lista de jugadores destacados que han disputado su último partido -de forma momentánea o definitiva- en el Super Rugby es practicamente interminable: Seta Tamanivalu, George Moala, Tim Nanai Williams, Lopeti Timani…

Historia de Crusaders y All Blacks: Wyatt Crockett

La mejor despedida posible se la lleva Wyatt Crockett: 202 partidos de Super Rugby con Crusaders, 71 Test con los All Blacks y el lujo de haber podido jugar un partido en el Wyatt Crockett Stadium.

A todos les echaremos de menos en 2019… Hasta que sus sustitutos nos den motivos para certificar lo frágil que es la memoria.